sábado, 19 de septiembre de 2009

Los primeros días en la Asamblea



El jueves pasado, 17 de septiembre, se llevó a cabo la sesión de apertura de este primer período en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. El martes habíamos tomado protesta los nuevos diputados, pero realmente empezábamos nuestro trabajo el jueves, al escuchar el mensaje del Jefe de Gobierno con motivo de su tercer informe y, antes, los posicionamientos de los diferentes grupos parlamentarios.

Temprano, cuando los diputados panistas –los más jóvenes de la Asamblea— acabábamos de ingresar al recinto, nos enteramos que la bancada del PRD se había constituido con 34 diputados, es decir, 4 más que los que ganaron en las urnas. Se habían anexado diputados del extinto PSD (ese mismo que decía que era una izquierda moderna, propositiva, alejada del discurso perredista... ¡veamos qué gran incongruencia!), Convergencia, Nueva Alianza, y PT. La pregunta que todos nos hicimos fue: ¿qué les habrán ofrecido? Es verdaderamente una pena que existan diputados tránsfugas que se vendan al mejor postor, que no respeten los colores del partido que los llevó a ese puesto, lo cual significa también un insulto a los electores que votaron por un partido y no por otro. Y más dramático aún es que existan partidos que busquen cooptar a diputados de otras bancadas, sin ningún tipo de decencia ni dignidad.

De los posicionamientos de los distintos partidos, el único que verdaderamente se distinguió por su claridad y elegancia, verdadera pieza de alta calidad parlamentaria, fue el del PAN, por boca de su coordinadora Mariana Gómez del Campo. Quiero decir que la elaboración del posicionamiento fue una tarea colectiva de todo el grupo parlamentario y en el mismo quedaron al descubierto las muchas omisiones de este gobierno capitalino en temas tan importantes como el agua, la seguridad pública, o el desempleo. Se reprochó al Jefe de Gobierno su intervención en los órganos electorales supuestamente autónomos o en el proceso de sucesión en la Comisión de Derechos Humanos. Se le reclamó su contradictoria política de transporte, los muchos baches que hay en la ciudad o su ineficaz política social. Se habló de cuál será la agenda legislativa que defenderá Acción Nacional los próximos tres años.

Luego llegó el momento del mensaje de Marcelo Ebrard en una ceremonia puesta a su modo. Es que hay que señalar que dos días antes los perredistas habían mayoriteado en la Comisión de Gobierno para cambiar el formato del Informe y no aceptar preguntas y respuestas, como había ocurrido en los últimos 15 años en el Distrito Federal. Esa es la democracia que pregona la izquierda de este país. Ebrard llegó a una ceremonia planchada, llena de paleros y acarreados, en la que los únicos verdaderamente independientes éramos los panistas.

Durante casi una hora, Ebrard se la pasó criticando al gobierno federal y echándole la culpa de su fracaso al frente del gobierno del Distrito Federal. Llamó la atención su ánimo pendenciero, se ve que quiere comenzar a posicionarse como aspirante presidencial; sin embargo, le echó una “flor” a Enrique Peña Nieto, quien estaba ahí presente y arribó tarde, cuando ya había iniciado la ceremonia, con el claro objetivo de llamar la atención de todo el mundo.

Ahora vendrá la glosa del Informe y la comparecencia de los funcionarios públicos del gobierno del Distrito Federal. Vamos a ver qué nos encontramos ahí.

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