
La ciudad de México es muy poco amigable en sus calles. Salir a ellas y ejercer el derecho al libre tránsito significa, en no pocos casos, tener que lidiar con automovilistas irresponsables, con peatones poco educados, con una infraestructura vial deficiente y con autoridades displicentes cuando no cómplices. Hay anarquía por todos lados: conductores de vehículos que no respetan los semáforos ni los pasos señalizados para los peatones; peatones que por ganar tiempo prefieren cruzar a media calle poniendo en riesgo sus vidas; policías que solamente están buscando la manera de extorsionar aplicando, muy a su manera, el reglamento de tránsito; topes no señalizados y baches que provocan accidentes.
Por eso urge crear una nueva cultura de la movilidad y de la vialidad en esta ciudad. Una cultura que armonice la convivencia y los derechos y obligaciones de automovilistas y peatones, y que verdaderamente cambie para bien los hábitos y costumbres de los capitalinos.
Con este objetivo, diputados del Partido Acción Nacional en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal presentamos una iniciativa de ley de movilidad y transporte sustentable. Entre otras cosas, esta iniciativa privilegia el uso alternativo de otros medios de transporte en lugar del automóvil y prioriza el derecho al libre tránsito del peatón como grupo vulnerable, pero también le provee de obligaciones para cruzar las calles; indemniza a los afectados en su patrimonio (vehículo) por las malas condiciones del pavimento; simplifica los requisitos y términos para la renovación del parque vehicular del transporte público de pasajeros; y establece reglas para estacionarse en la vía pública.
Según datos del Centro Nacional para la Prevención de Accidentes, entre 2000 y 2010 alrededor de 50,000 mexicanos murieron por atropellamientos, y en el Distrito Federal ocurrieron 6,500 de esas muertes. Y según la asociación civil "El Poder del Consumidor", en el DF ocurren cada año cerca de 18,385 accidentes de tránsito. Ante esta realidad, es urgente hacer algo para proteger a los peatones e incentivar una mejor conducción en los automovilistas.
Las leyes tienen un importante componente pedagógico y educativo, las leyes pueden cambiar la cultura y los hábitos de una comunidad. Con esta iniciativa de movilidad y transporte sustentable se pretende generar una convivencia más civilizada y más amable en las calles de nuestra ciudad, en donde todas las personas puedan tener acceso a una vida mejor y donde se proteja de manera más efectiva su integridad.



