
Hace unos días fui nombrado por el pleno de la Asamblea Legislativa como Presidente de la Comisión Especial para la Reforma Política del Distrito Federal. Es un tema que me apasiona y que quiero impulsar decididamente. El pasado jueves fue la sesión de instalación, éstas fueron las palabras que pronuncié:
Estimados compañeros diputados:
Distinguidos invitados:
Amigos de los medios de comunicación:
Agradezco mucho su presencia en la instalación de esta Comisión Especial para la Reforma Política del Distrito Federal, la cual se crea a partir de la voluntad de todos los partidos políticos representados en esta Asamblea de tener una organización política y administrativa de mejor calidad en nuestra ciudad.
La reforma política del Distrito Federal sin lugar a dudas fue una de las mejores noticias de la transición mexicana a la democracia. Gracias a diversos cambios institucionales llevados a cabo en la década de los ochenta y noventa, hoy los habitantes de esta ciudad podemos elegir en las urnas a nuestras autoridades más inmediatas. Sin embargo, es evidente que esta reforma está inconclusa, quedando como un tema pendiente que ya no puede esperar más, a fin de que podamos tener un ordenamiento jurídico e institucional nuevo que traiga consigo mejores mecanismos de participación de los ciudadanos y grupos sociales en el proceso de toma de decisiones; en el funcionamiento del aparato de gobierno para brindar mejores servicios; en la distribución del poder; y en la elaboración, aplicación y evaluación de políticas públicas.
El Distrito Federal sigue manteniendo estructuras políticas y de gobierno que han sido insuficientes para atender y resolver satisfactoria y eficazmente los problemas que aquejan a nuestra ciudad. Tenemos órganos locales con facultades incompletas y bajo un esquema de subordinación a los poderes federales. Las delegaciones no tienen personalidad jurídica propia, siendo tan sólo órganos político-administrativos que dependen en sentido jerárquico del Gobierno del Distrito Federal. Los jefes delegaciones no pueden elaborar y ejercer libremente sus presupuestos de ingresos y egresos, no pueden establecer una estrategia propia de combate a la delincuencia, no pueden crear reglamentos ni iniciar leyes para su discusión en la Asamblea Legislativa, ni pueden tampoco administrar plenamente su infraestructura. En el caso de la Asamblea Legislativa, carecemos de facultades para reformar el Estatuto de Gobierno del Distrito Federal, tarea que compete al Congreso de la Unión. El Jefe de Gobierno, por su parte, suma por un lado las facultades de gobierno estatal y local pero, por otro, tiene facultades limitadas en temas tan importantes como el de la seguridad pública.
Por lo tanto, es necesario definir una propuesta de nueva organización política y administrativa del Distrito Federal, encaminada a garantizar el ejercicio pleno de los derechos políticos de sus habitantes y la eficiencia en la prestación de servicios, la relación entre poderes, la representación política, y la rendición de cuentas.
Dejemos de lado cualquier tipo de tabú. Entremos de lleno a la discusión inteligente y razonada sobre la conveniencia o no de que el Distrito Federal sea el estado 32, sobre la posibilidad de tener una Constitución propia, sobre la municipalización de las actuales delegaciones, sobre los límites territoriales que habrían de definir, en su caso, a los nuevos municipios, o sobre novedosas formas de coordinación metropolitana, por hablar tan sólo de algunos temas.
Hagamos un ejercicio de análisis, de reflexión, sin prejuicios partidistas ni ideológicos: tengamos en cuenta que a todos los partidos nos interesa una organización política para el Distrito Federal mucho más eficiente y que se traduzca en mejores condiciones de vida para todos los habitantes.
Hagámoslo a través de un debate serio, sereno e incluyente. Escuchemos todas las voces de esta ciudad. Incorporemos a aquellos que desde las aulas y los cubículos universitarios han estudiado ampliamente los distintos diseños institucionales. Hagamos política comparada y observemos cómo otras ciudades del mundo en una situación similar a la nuestra han resuelto el problema.
Forman parte de esta Comisión, entre otros, todos los coordinadores parlamentarios de esta Asamblea, así como 4 ex delegados. Esto sin duda es una buena señal y nos habla de la relevancia que los distintos partidos representados en esta Asamblea otorgan al tema. Esperemos que esta voluntad política se mantenga durante toda la Legislatura y se extienda a las comisiones del Distrito Federal de las dos cámaras del Congreso de la Unión.
Muchas gracias.
Distinguidos invitados:
Amigos de los medios de comunicación:
Agradezco mucho su presencia en la instalación de esta Comisión Especial para la Reforma Política del Distrito Federal, la cual se crea a partir de la voluntad de todos los partidos políticos representados en esta Asamblea de tener una organización política y administrativa de mejor calidad en nuestra ciudad.
La reforma política del Distrito Federal sin lugar a dudas fue una de las mejores noticias de la transición mexicana a la democracia. Gracias a diversos cambios institucionales llevados a cabo en la década de los ochenta y noventa, hoy los habitantes de esta ciudad podemos elegir en las urnas a nuestras autoridades más inmediatas. Sin embargo, es evidente que esta reforma está inconclusa, quedando como un tema pendiente que ya no puede esperar más, a fin de que podamos tener un ordenamiento jurídico e institucional nuevo que traiga consigo mejores mecanismos de participación de los ciudadanos y grupos sociales en el proceso de toma de decisiones; en el funcionamiento del aparato de gobierno para brindar mejores servicios; en la distribución del poder; y en la elaboración, aplicación y evaluación de políticas públicas.
El Distrito Federal sigue manteniendo estructuras políticas y de gobierno que han sido insuficientes para atender y resolver satisfactoria y eficazmente los problemas que aquejan a nuestra ciudad. Tenemos órganos locales con facultades incompletas y bajo un esquema de subordinación a los poderes federales. Las delegaciones no tienen personalidad jurídica propia, siendo tan sólo órganos político-administrativos que dependen en sentido jerárquico del Gobierno del Distrito Federal. Los jefes delegaciones no pueden elaborar y ejercer libremente sus presupuestos de ingresos y egresos, no pueden establecer una estrategia propia de combate a la delincuencia, no pueden crear reglamentos ni iniciar leyes para su discusión en la Asamblea Legislativa, ni pueden tampoco administrar plenamente su infraestructura. En el caso de la Asamblea Legislativa, carecemos de facultades para reformar el Estatuto de Gobierno del Distrito Federal, tarea que compete al Congreso de la Unión. El Jefe de Gobierno, por su parte, suma por un lado las facultades de gobierno estatal y local pero, por otro, tiene facultades limitadas en temas tan importantes como el de la seguridad pública.
Por lo tanto, es necesario definir una propuesta de nueva organización política y administrativa del Distrito Federal, encaminada a garantizar el ejercicio pleno de los derechos políticos de sus habitantes y la eficiencia en la prestación de servicios, la relación entre poderes, la representación política, y la rendición de cuentas.
Dejemos de lado cualquier tipo de tabú. Entremos de lleno a la discusión inteligente y razonada sobre la conveniencia o no de que el Distrito Federal sea el estado 32, sobre la posibilidad de tener una Constitución propia, sobre la municipalización de las actuales delegaciones, sobre los límites territoriales que habrían de definir, en su caso, a los nuevos municipios, o sobre novedosas formas de coordinación metropolitana, por hablar tan sólo de algunos temas.
Hagamos un ejercicio de análisis, de reflexión, sin prejuicios partidistas ni ideológicos: tengamos en cuenta que a todos los partidos nos interesa una organización política para el Distrito Federal mucho más eficiente y que se traduzca en mejores condiciones de vida para todos los habitantes.
Hagámoslo a través de un debate serio, sereno e incluyente. Escuchemos todas las voces de esta ciudad. Incorporemos a aquellos que desde las aulas y los cubículos universitarios han estudiado ampliamente los distintos diseños institucionales. Hagamos política comparada y observemos cómo otras ciudades del mundo en una situación similar a la nuestra han resuelto el problema.
Forman parte de esta Comisión, entre otros, todos los coordinadores parlamentarios de esta Asamblea, así como 4 ex delegados. Esto sin duda es una buena señal y nos habla de la relevancia que los distintos partidos representados en esta Asamblea otorgan al tema. Esperemos que esta voluntad política se mantenga durante toda la Legislatura y se extienda a las comisiones del Distrito Federal de las dos cámaras del Congreso de la Unión.
Muchas gracias.
Felicidades por éste blog, ha sido un exitazo.
ResponderEliminarPues ojalá sea para bien, pero en temas de equidad y género, así como de diversidad sexual, sigo considerándote un fascista. Y respecto a la izquierda ultra radical, te doy la razón: es mala. Igual que la derecha radical (como la de Franco) también.
ResponderEliminarTe respondo que Federico García Lorca fue asesinado por homosexual en el régimen frnaquista. En tiempos de Pinochet, también hay varios casos...
Pero en México, creo que la izquierda se ha mostrado más abierta que derecha. Ojalá eso cambie.
Felicidades Diputado por esta acertada designación.
ResponderEliminarAhora tienes en tus manos la gran oportunidad de continuar con esta labor que empezó con aquella reforma constitucional de 1988.Definitivamente es un gran paquete y no será fácil. Es necesario que consideres que de muy poco va servir el impulso que le de la ALDF a un reforma, aunque sea mínima, si no tienes aliados que la secunden en el Senado de la República, eso exactamente le pasó a la II Legislatura en el 2002, que cuando María de los Angeles Moreno presidía aquella Mesa Directiva se topó con la negativa de la Comisión del Distrito Federal del Senado (presidida por un priísta) para aceptar revisar la iniciativa de reforma que había votado la Asamblea "por unanimidad" para hacer cambios de fondo a la Entidad, ésta era una reforma integral, muy completa según recuerdo, incluso podríamos decir que muy ambiciosa para el proceso histórico que ha llevado la trasnformación política en la Ciudad. En fín, los temas de seguridad, dotación de servicios, gasto autónomo de presupuesto, etc. no podrá ser resuelto jamás si no se le da FORMA jurídica política y adminsitrativa desde su base Constitucional a esta entidad federativa. Te deseo suerte y esperamos muchos estudiosos del tema que esta sea la gran oportunidad de continuar con la trasformación del D.F.